- Rellena todas las macetas con tierra fértil o humus de tu compost y colócalas en tu balcón con el resto de tus plantas.
- En la maceta cónica transplanta el plantín de tomate o de arveja según la época de año que decidas armar tu mini huerta.
- En una de las jardineras divide la superficie en tres.
Primero haz una división a la mitad, obteniendo dos áreas de unos 30 cm de largo x 25 de ancho.
Luego subdivide una de ellas a lo largo y así obtendrás dos más pequeñas de 30 cm de largo por 12,5cm. - En el área de mayor tamaño transplanta los plantines de cebolla de verdeo.
Plántalos en el centro del rectángulo y separados entre sí a unos 10 cm. - Realiza un pequeño surco a lo largo y en el centro de cada uno de los rectángulos más pequeños (30 x 12,5 cm).
En uno de ellos siembra las semillas de perejil y en el otro las de orégano.
Utiliza la técnica de "chorrillo" que consiste simplemente en dejar caer las semillas sobre la hendidura del surco.
Tapa ambos surcos con 2 o 3 cm de tierra. - En la otra jardinera traza una línea imaginaria por el centro de la maceta atravesando el largo.
Sobre esta línea transplanta los plantines de lechuga comenzando a partir de los 15 cm de los bordes y dejando una distancia de 30 cm entre las plantas. - Riega diariamente tu mini huerta. Mantén húmeda la tierra sin producir encharcamientos que luego puedan afectar a tus cultivos.
- Mantén libre de malezas que compitan con tus cultivos por el espacio.
- A medida que la planta de tomate o arveja crezca, conduce sus tallos secundarios sobre el tutor (caña de bambú), puedes sostenerlos con hilo de algodón o nylon.
- Al cabo de unos 3 meses podrás disfrutar del placer que significa consumir verduras producidas por ti mismo.
Fuente: Biensimple

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