Evita los pensamientos destructivos. Sustitúyelos por otros que te den seguridad y confianza en ti mismo.
Esfuérzate por ser positivo y diferencia los hechos reales de aquellos nacidos de tu imaginación.
Guíate por los hechos para ver si realmente hay un conflicto que debas solucionar.
Confía en tu pareja y evita el deseo irrefrenable de interrogarla acerca de dónde y con quién está cada cinco minutos.
Cuando sientas ese impulso, inmediatamente ocúpate de ti y haz algo que te de mucho gusto.
Habla con tu pareja acerca de lo que te sucede en un momento en que te sientas tranquilo.
De ese modo mantendrás el contacto contigo mismo y podrás expresarte, algo imposible de hacer si eliges hablar en pleno ataque de celos.
Habla de tu percepción actual.
No justifiques tus celos por hechos del pasado, ciertos o no, que ya han sido aclarados.
Si sientes que la situación te supera, habla con alguna persona discreta y de confianza acerca de lo que te ocurre: una amigo, un consejero, un especialista.
Muchos fantasmas se diluyen cuando puedes hablar de ellos y, por lo contrario, se refuerzan cuando los ocultas o los niegas.
No culpes a nadie de lo que sientes, y mucho menos a ti mismo.
Recuerda que si bien eres responsable de tus actos, estás intentando sinceramente superar estos celos que te lastiman
Fuente: Biensimple